domingo, 19 de junio de 2016

Hombre, hambre

Hombre de eucaristía y hombre de bien. No necesitas más para ser cristiano. Cíñete las dos referencias, Cristo y los hombres, y Dios, penetrando y transcendiendo, cumplirá su estadía. Dítelo también así: hambre de eucaristía y hambre de bien. El día que no tengas hambre come igualmente, aunque te sepa a mendrugo el oro que te llevas a la boca, aunque te sepa a seco la virtud que lubrifica tus miembros.