domingo, 21 de febrero de 2016

Lo difícil

Que la vida nos traiga mejoría y que aceptemos nosotros ver morir nuestras malas usanzas. Que ningún mal orgullo se interponga y que a cambio el bueno de querer ser mejores nos anime a este objetivo sin fin e inabarcable. Que todas las veces que nos parezca imposible sintamos el arrebato de amar lo imposible, del mismo modo que Rilke nos recordó que “lo que se exige de nosotros es que amemos lo difícil y aprendamos a habérnoslas con ello”. Que no depongamos nunca el “querer ser” por más que nunca alcancemos el “ser”. Que permanezca siempre enhiesto el mascarón de proa aunque la nave vaya herida.

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