domingo, 29 de noviembre de 2015

Ley de libertad

Es “ley de vida”, exclamamos tantas veces, y la sustancia obvia de su contenido nos devuelve a la misma ruta de siempre, sin que advirtamos que al pronunciarla nos hemos hecho, una vez más, obedientes. Ley de libertad entonces, porque solo los que se atienen a la justeza de los límites conocen el secreto de la libertad. Su pulpa silenciosa de repente la sentimos en la cuenca de la mano sin saber cómo ha remanecido en ella. El yugo que nos sujetaba es ahora vuelo que nos aligera, descubriéndonos entonces deseosos solo de lo bueno y lo verdadero, sorprendidos de ansiarlo así, con tan inopinada holgura. ¿No ha de conducirnos esta libertad al paraíso que han diseñado nuestros mejores sueños?

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