domingo, 22 de noviembre de 2015

El único homenaje

El único homenaje que encuentra en mí el amor es el de mi impotencia. Los otros, con su presencia frágil y exigente, me recuerdan constantemente que a ellos me debo, que son ellos las auténticas demandas del Amor. Pero cuando estoy a su lado mi debilidad solo me permite pensarlos, verlos como hijos del Amor. No puedo hacer nada más que otorgarles con mis ojos, con mi corazón y mi pensamiento, toda la dignidad que ellos son y expresan. Y aún así no siempre soy capaz de aceptarlos en toda su diferencia, en toda su concreción irrepetible. ¡Qué lejos queda siempre la generosidad del amor, qué cerca las delicias del egoísmo impotente!

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