domingo, 15 de noviembre de 2015

Arrodillarse

ARRODILLARSE

Ante quien nos grita “¡de rodillas!” para, humillándonos, hacer valer su dominio, nos arrodillamos, pero no entregamos nada, solo ejecutamos la orden de un poder que puede quitarnos la vida.
Gozosamente nos inclinamos ante quien nos ha puesto de pie, irguiéndonos hasta nuestra altura de hombres, pues tenía amor para hacerlo y lo hizo. Ante el Altísimo que nos hizo altos, nos arrodillamos, con el corazón henchido, dispuestos a entregarle la vida.

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