domingo, 4 de octubre de 2015

Oscura fecundidad

El mundo que construyes no siempre lo soportas sobre tus hombros. Entonces te retiras, dejándolo suspendido en el aire, en busca de un sueño, de una taza de leche caliente, de un poco de sol, de un poema, de música, con la esperanza de fortalecer tus hombros y poder seguir soportándolo. Y no sabes de qué modo prosiguió la construcción mientras te ausentaste, mientras no pudiste, mientras estuviste dormido, pues al volver a tu sitio el mundo continuaba allí, no se había desvanecido, como si el vacío que dejaste hubiese albergado una oscura fecundidad. ¿Hay un ángel para esto, un ángel auxiliador y sustituto que trabaja por nosotros?

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