domingo, 25 de octubre de 2015

La fille de Dieu

“En un sens, voyez vous, la Peur est tout de meme la fille de Dieu... Ne vous y trompez: ... elle intercede pour l’homme” (G. Bernanos)

El miedo propio, tan
íntimo, tan de uno,
espejo que confunde y se dilata
dentro, como por los vasos
el agua roja que sin tregua
explora, habita, horada
desde los pies a la cabeza.
Se detiene en el rostro
y lo torna transparente,
angustiado, lo devora,
lo colma de gritos,
forja un alma en él.
Su huella es un espíritu,
un ángel de visitación,
un anuncio que abre la senda
al ruego, el espacio
a la imploración que dormía.
Que nadie se engañe, también él
es hijo de Dios.

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