domingo, 14 de junio de 2015

Colmado de justicia

No desmerecer del obsequio de la existencia, estar a su altura, a la altura de sus circunstancias, que son esplendentes, fúlgidas, inabarcables. La vida entrega lotes de santidad y su carga sobre nosotros no es peso sino alivio, llamada. Forjar un buen vivir, un buen ser, una buena estancia en este valle, que no es sólo de lágrimas. Hay buenas horas, aunque para muchos, para muchísimos, todo sea en mala hora. A la vuelta de la vida, en el transmorir, ¿no quedará todo justificado, colmado de justicia?

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