domingo, 31 de mayo de 2015

Esta extraña desnudez

Octubre de 1988

¿Proviene de ti, Dios mío, esta ausencia de preocupación y tirantez, esta dilatación de la pobreza diaria que me sugiere que mi única obligación es contemplar calladamente las personas y las cosas?
No sé si hago todo lo que debiera hacer. No sé si no hacerlo debiera preocuparme. No sé de qué responsabilidades y deberes me he alejado. Lo único elocuente para mí son los ojos que me miran y a los que miro, los corazones que a mi lado respiran y el mío propio que también lo hace.
De nada puedo presumir. Lo que hago bien no lo considero motivo de orgullo. En este caso, simplemente cumplo con mi obligación. Hay cosas que no hago porque no puedo y otras porque no quiero, y no siempre estoy seguro de lo que en mí es incapacidad o rechazo voluntario. 
No sé cuáles han sido mis aciertos y cuáles mis errores. No sé cuál es el rostro que ahora adopta mi vida. No sé lo que puedo querer o lo que quiero poder. No sé si la escritura es en mí una vocación, una necesidad o un deseo. No sé el porqué de mi torpeza, de mi debilidad, de mi desaliño y de mi pereza. No sé a dónde me conduce toda esta extraña desnudez.

2 comentarios:

Ana Thiferet dijo...

Me encanta leerte. Gracias

Suso Ares Fondevila dijo...

Muchas gracias, Ana.