domingo, 24 de mayo de 2015

Brillos

BRILLOS

Tras la lluvia nocturna, los de la luna o los de una farola sobre la calle empe­drada, espejuelos que a esa hora son diamantes para un corazón humilde y agradecido. En pleno verano, cuando vas en coche y luce un sol pleno, los re­verberos del asfalto sacuden tus ojos y casi crean una alucinación, pues el aire parece sacudir láminas metálicas. Y ya en el mar, cada puesta de sol, siem­pre señorial, solo el espejo oceánico sabe captarla devolviendo un brillo fastuoso. Y así seguiríamos, colec­cionando piedras preciosas tras todas las luces del mundo.

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