viernes, 12 de diciembre de 2014

Shakespeare

Cómo ser Shakespeare y no morir en el intento: imposible, se muere en el intento, por lo tanto mejor no intentarlo, y aceptar ser humilde discípulo de tan regio maestro, el más grande, sin resentimiento ni envidia, sólo posible si nos eleva una admiración y un agradecimientos tanto más infinitos cuanto mayor sea nuestra humildad. Si de su tutela será imposible salir porque Shakespeare lo cubre todo, ¿no nacerá de ella el mejor salvoconducto para nuestra potencia y libertad creadoras? Estar a la sombra del más grande, de los más grandes en general, será estar a su luz, y sólo así engendraremos nosotros luz.

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