viernes, 6 de septiembre de 2013

Miseria y compañía

Tras leer las primeras cien páginas de Miseria y compañía, de Andrés Trapiello, la décimo octava entrega de su viarionovela Salón de pasos perdidos, sentí que ni él podía prestarme ya mucha compañía ni tampoco yo a él: la sensación de déjà lu era abrumadora. No abandoné sin embarga la lectura y poco a poco fue emergiendo la antigua alianza. Lo había abordado en principio con poca curiosidad y escaso entusiasmo y, aunque éste no volvió por sus fueros, sí que reapareció finalmente lo que tan bien nos facilita el título y que nunca había faltado en mi lectura de los diecisiete volúmenes anteriores: la compañía.

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