jueves, 25 de julio de 2013

La tragedia de Santiago

Es desolador ver como la muerte te borra del mapa en un segundo. ¿En un segundo? ¿Pero es mensurable el tiempo del morir? La muerte es la parada del reloj de la vida. Se queda seco, sin habla.
La muerte que ha afectado a otros, a los que no conoces en absoluto, te afecta también a ti, debido a la cercanía del suceso. Si hubiese tenido lugar en París o en Shanghai no hubiéramos sentido que eran nuestros muertos. Uno siente lo que sienten nuestros próximos, nuestros cercanos, nuestros vecinos. Lo que sienten nuestros lejanos también, pero mucho menos, a veces un casi nada o una redonda nada. Lo global es un globo que se deshincha si uno no arraiga sus afectos en algún lugar, el que le vino dado o el que él se ha dado a sí mismo.

Desde Silleda, a media hora del lugar de la tragedia de Santiago.

Descansen en paz.

1 comentario:

Miriam dijo...

Que en el cielo esten.