viernes, 26 de julio de 2013

Impura envidia

Como no somos puros, tampoco para el mal, la en teoría “pura envidia” que uno pueda sentir no será por tanto pura, sino, a Dios gracias, impura, tanto que le deje sitio a la admiración.

El envidioso bueno se entristece dos veces: la primera porque tal es el contenido de la envidia, entristecerse por el éxito del prójimo; la segunda, por sentir tan viciosa tristeza. La segunda lo redime de la primera.

No hay comentarios: