jueves, 7 de marzo de 2013

Que tu mano izquierda



La afirmación de Jesús “que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha” nos exhorta a que los actos buenos que hagamos no estén animados por la intención de que la gente los vea para que piense y diga “qué bueno es”, teniendo en cuenta que “la gente” puede ser también la pareja amada, el amigo predilecto, el hijo querido o uno mismo. Cosa muy distinta es, tras haber actuado como el buen samaritano con un desconocido a escondidas de todos, quedar llenos de gozo por una generosidad de la que nunca hubiésemos imaginado que seríamos capaces y correr después junto a la pareja amada, el amigo predilecto, el hijo querido y el “uno mismo” para decirle: “algo se abrió dentro de mí: sentí que lo amaba”.

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