H. era de mi edad. Un día decidió no salir de casa y en tal actitud se mantuvo el resto de su vida hasta que le puso fin, ahorcándose.
¿Había presagios de esto en aquella redacción que leyó cuando íbamos en 3º de BUP, y en la que ponía voz a un niño que no quería nacer, temeroso de la vida y del mundo, y que nos fascinó a todos, incluida la profesora?
Volvió al útero e inició la cuenta atrás, como si nunca hubiera nacido.
Uff. Esta entrada es muy dura.
ResponderEliminardura y triste
Supongo que como la vida misma
¡¡Caramba!!
ResponderEliminarDura y triste como la vida misma, cuando ésta es dura y triste, no más.
ResponderEliminar¿Por qué no decimos también, cuando se trata de asuntos alegres, "como la vida misma"?
Totalmente de acuerdo¡
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