Hay una pregunta más decisiva y que llega más hondo que la de “¿crees en Dios?”, y es ésta: ¿deseas que Dios exista? La primera puede quedar en el extrarradio del corazón mientras que la segunda entra de lleno en él. Lo que se desea siempre es más hondo que lo que, en este orden de cosas, se cree.
Me gusta :O)
ResponderEliminarAh, y sí, lo deseo
ResponderEliminar¡Felices deseos para esta Navidad!
ResponderEliminarBravísimo. Siempre lo he barruntado, pero ahora lo veo clarísimo. Muchas gracias.
ResponderEliminarY se me ocurre ahora, Enrique, que un buen piropo para Dios sería: ¡Gracias por existir!
ResponderEliminarY gracias a ti.