jueves, 17 de noviembre de 2011

Ante el Hijo


                                                    UNO
1
Si no es como humo que sube
no alcanzaré tu carne amarilla.
2
Juegan con tu piel como juegan con el viento.
Se bañan en tus lágrimas de juguete.
Los niños.
3
De rondón te cuelas en mi herida...
¡Oh sí, cómo no aventurarse,
cómo no ser atrapado!
El raudal viene, entra,
conquista.
4
Y otra vez mi herida con su dueño -con su gloria. Y no allá. Aquí, aquí mismo.
Ahora.
5
Me dijo: "Sé paja
para mí".
Apenas un silencio
                                      y fui cuna.
                                                    DOS
1
Recoge el viento
las nubes que caen.
¿De quién la mano,
degolladora?
2
Márgenes de muerte inventando la caída.
El espectro de las nadas, allí.
Aquél que no besó (¿no quiso?) es gárgola.
Fuego y calumnia atados en un "no quiero".
3
Se alza el viento,
lo envuelve todo.
Cantan las hojas
la luz antigua.
4
No lloran su angustia
bajo la faz terrible.
La oración se retuerce
bajo los astros fríos.
5
Aire traidor
                        en muchas lenguas.
Aman al que besan,
besan al que entregan,
al que entregan siguen amando
después de arrojarlo hacia lo oscuro.
6
Nuestra carne,
miel helada.
Un minuto más:
ya nada.
7
¿Dónde, el corazón,
si no hay profecías?
Satán roba,
las distrae,
las oculta.
Satán miente.
8
Desnudo y solo
sobre el monte, al alcance
de cualquiera.
9
¿Quién lo ve asomar?
Lumbre de herida...
10
¡Oh yemas en trance de agonía! ¿Para cuándo el mejor recuerdo, el misterio
enlazado a dedos mendigos?
11
Un horizonte de pechos,
y la brisa.
¿De quién tanta verdad, tanto
delirio?
12
Nos nace el alba
en herida: ven tú
para librarnos.
13
Te va matando
mi dardo
de dinero
y lejanía.
14
Pero dónde, dónde tu piel. Ando en torno,
sin ver,
sin tocar.
Todo se va.
Mis ojos no sirven.
En ningún valle, en ninguna cumbre
estás.
15
Bebí de ti,
me harté,
me sacié,
sin tránsito,
en el más puro
                            ocaso
                                             de tu nombre.
14
¡Exhórtame voz, no calles
mi pecho
ante la mofa del mundo!
15
El verso
en mi boca
para el que burla
tu pena.
16
Si yo callase, de otras bocas
sería
el aliento
que nadie nombra.
17
Me sabes a barro,
a carne que tiembla.
Soy tu lecho apagado y me mueres,
te muero.

4 comentarios:

cb dijo...

Es impresionante, Suso.
Si no es como humo, dejándose quemar. Y ese dardo de dinero y lejanía...
Muchas gracias.
Y esa variante, que te hace preguntarte por el "sobre todo nombre" de la carta que conocemos. Gracias también.

Suso Ares Fondevila dijo...

A la derecha del blog, en "Libros no publicados y disponibles", observarás que el primero es "Ante el Hijo". Es el mismo.
Al decidir publicarlo como entrada pensé en varias personas; una de ellas eras tú, quizá principalmente tú. Y esperaba tu comentario. Y vino.
Gracias, aguda y generosa CB.

Es mi obra primogénita, comenzada en el año 1991 y terminada quizá en 1993, en forma de prosas poéticas y versos, todo muy barroco, muy rimbobante, muy malo, típica obra primeriza, donde uno se muere por poner adjetivos y metáforas y símbolos. Un montón de páginas, 80, 90, 100.
Y los años fueron pasando y yo fui talando, talando, talando, talando, y algo fue quedando, quedando, quedando, quedando. Al final quedó lo que aquí se lee, desnudado y desnudo.
Gracias otra vez, Cristina.
Está mal que yo lo diga, pero a mí me gusta mucho mi "Ante el Hijo".

Suso Ares Fondevila dijo...

Y si conoces a un editor pequeñito, con una editorial pequeñita, que quiera publicar este pequeñito "Ante el Hijo"..., que sepa que yo me moriría de felicidad.
Besos.

cb dijo...

Suso, emocionado me he.
Y qué pena la poda, a mí siempre me dan mucha pena los montones de ramas podadas y los árboles desnuditos. Pero en fin, tú sabrás, esa tala es lo primero que subirá como humo.
No conozco ningún editor ni pequeñito ni grande, si lo conociera, estáte seguro de que no le iba a dejar ni a sol ni a sombra hasta que lo sacara.
Otro beso para ti.