Hay cosas que Dios no nos deja resistir para que sólo las podamos resisitir en Él. Derribados de nuestros intentos por comprender, nos levantamos sólo cuando volvemos a ser hijos que aceptan lo incomprensible, aunque la incomprensión siga doliendo.
"Derribados de nuestros intentos por comprender, nos levantamos sólo cuando volvemos a ser hijos que aceptan lo incomprensible". Sí, aunque siga doliendo. Muy bueno. Saludos, Suso.
Preciosa entrada, para pensar mucho. Y aceptar más.
ResponderEliminarGracias, Máster.
ResponderEliminar"Derribados de nuestros intentos por comprender, nos levantamos sólo cuando volvemos a ser hijos que aceptan lo incomprensible". Sí, aunque siga doliendo.
ResponderEliminarMuy bueno.
Saludos, Suso.
Saludos, Olga, y gracias. Y enhorabuena por tu bloganiversario.
ResponderEliminarCon pocas palabras consigues el todo. Precioso párrafo.
ResponderEliminar"Hijos que aceptan lo incomprensible... "
GRACIAS.
Gracias a ti.
ResponderEliminarYo he tardado cuarenta años en darme cuenta de eso.
ResponderEliminarEl caso es llegar, Jesús. Un abrazo.
ResponderEliminar