Deliquio, qué palabra. "Templar la felicidad con un aire de muerte" es un verso precioso, deberías aprovecharlo. Pero no me suena a masoquismo sino a lucidez, ya fuera del deliquio. Un saludo.
Si fuera siempre por lucidez que uno templa su felicidad con un aire de muerte... Pero a veces no es la lucidez el motor sino, simplemente, el miedo. Un saludo, Betty B.
Muy bien esa inclusión del lúcido y del miedoso; el masoquista estaba muy solo, pobre:-) Pero yo sigo pensando que se trata de lucidez. El miedo, si no es exagerado y paralizante, puede ser muy lúcido en alguna ocasión; el masoquismo, nunca.
Al fin, entre los dos, hemos afinado la frase hasta lograr su perfil definitivo. Que conste en acta. Y sí, puede que haya lucidez en el miedo en tanto que éste no se salga de madre.
Deliquio, qué palabra.
ResponderEliminar"Templar la felicidad con un aire de muerte" es un verso precioso, deberías aprovecharlo.
Pero no me suena a masoquismo sino a lucidez, ya fuera del deliquio.
Un saludo.
Si fuera siempre por lucidez que uno templa su felicidad con un aire de muerte... Pero a veces no es la lucidez el motor sino, simplemente, el miedo.
ResponderEliminarUn saludo, Betty B.
Muy bien esa inclusión del lúcido y del miedoso; el masoquista estaba muy solo, pobre:-)
ResponderEliminarPero yo sigo pensando que se trata de lucidez. El miedo, si no es exagerado y paralizante, puede ser muy lúcido en alguna ocasión; el masoquismo, nunca.
Al fin, entre los dos, hemos afinado la frase hasta lograr su perfil definitivo. Que conste en acta.
ResponderEliminarY sí, puede que haya lucidez en el miedo en tanto que éste no se salga de madre.