Sales sin rostro a la calle, retraido en algún lugar del cansancio, el desaliento o la indolencia, y basta un "buenos días" de una vecina para que todo él, desde su inexpresividad, vuelva a su sitio, porque ante un "alguien" es imposible quedarse en "cosa" o en "nada". Un "tú" te emplaza y vuelves a ser un "yo", a devolver ser por ser, vida por vida, "buenos días" por "buenos días".
A veces vamos por la calle creyéndonos anónimos, tranquilos y seguros de que el mundo nos ignora, pero no siempre es así y menos hoy en día que "la red" nos hace o nos permite hacernos públicos. La semana pasada le vi por las calles de Compostela, pero por timidez y porque no era apropiado no dije nada. Todos tenemos derecho a disfrutar tanto de ser "alguien", como de no ser "nadie". Saludos, Dawn.
ResponderEliminarSaludos, Dawn. Estoy seguro de que eres "alguien".
ResponderEliminarSi nos volvemos a encontrar, puede que salga del anonimato. Dawn.
ResponderEliminarY por qué no sales ahora?
ResponderEliminarY si en lugar de un mecánico "buenos días" lanzas algo menos automatizado, los efectos son mucho mejores. Un "qué buen día hace hoy", o "cuánto tiempo sin verte, vecina", o cualquier cosa que se escape de la rutina. A mí me da muy buen resultado.
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