martes, 4 de marzo de 2008

Venderse

¿Qué hacer en esos momentos en que hambreas una emoción, un pellizco en el alma que te espabile, un bocado de realidad saciadora? Cualquier cosa menos venderse, y de venderse, venderse muy caro, disparatadamente caro, tanto que el mismo diablo tenga que desistir de la compra. Y es que hay Otro que puja más que él.

3 comentarios:

  1. Qué trallazo de emoción. Enhorabuena por la entrada.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias. ¡Y si falta la musa que no nos falten las ganas de aplicarnos a lo nuestro!

    ResponderEliminar
  3. Pobre el diablo! qué cansado tiene que estar de llevar su cruz...

    ResponderEliminar